Entrevista a Igor Molina para el diario El Tiempo 10-02-2014

Quiero compartir esta entrevista que me realizó el periodista de destacada trayectoria Igor Molina ocho meses antes de su fallecimiento el 2 de octubre de 2014.

Recuerdo particularmente esta entrevista porque por primera vez veía a un periodista tomar dictado manuscrito de todo lo conversado. Me costó un poco adecuarme al ritmo y estaba intimidado por la fama que caracterizaba a Molina, pero el resultado fue excelente porque se resaltó un detalle que había pasado por debajo de la mesa para nosotrxs lxs activistas: el masivo apoyo de lxs aliadxs heterosexuales al proyecto de Matrimonio Igualitario.

Agradecimientos especiales al periodista Jhon Lindarte por facilitar el contacto para esta entrevista.

La entrevista fue publicada por el diario El Tiempo de Puerto La Cruz y pueden ver el original AQUÍ

Edgard Baptista: mayoría de firmas recogidas son de heterosexuales

10.02.2014 05:10 AM Coordinador político del Movimiento Pro-Inclusión (Voluntad Popular) celebra presentación unitaria del proyecto de Ley de Matrimonio Igualitario Civil

Igor Molina

El dirigente percibe un cambio en la receptividad a las propuestas de gays y lesbianas en Venezuela

El dirigente percibe un cambio en la receptividad a las propuestas de gays y lesbianas en Venezuela Foto: Wilfredo Yustis

Caracas.- 

-La semana pasada la comunidad de gais, lesbianas, bisexuales y transexuales (Lgbt) dio un paso histórico en Venezuela al introducir ante la Asamblea Nacional (AN) un proyecto de Ley para legalizar el matrimonio igualitario civil. ¿Es incorrecto llamarlo “matrimonio gay”?

-Sí. Preferimos llamarlo “matrimonio igualitario” porque no es una ley para una figura especial.

-¿Figura especial?

-Quiero decir que no es solamente para que los gays se casen. Es el mismo matrimonio heterosexual pero ampliado a todos los tipos de pareja. En realidad no estamos proponiendo una ley nueva sino una reforma del Código Civil.

-¿Al decir gay se entiende solamente a los homosexuales varones?

-En español se hace la diferenciación entre gay y lesbiana para visibilizar a estas últimas, pero en inglés se suele utilizar generalmente como sinónimo de homosexual, cualquiera sea su sexo.

-En la presentación ante la AN del proyecto de matrimonio igualitario civil estuvieron presentes 47 colectivos Lgbt. ¿De todas las tendencias políticas?

-Sí. Allí había tanto representantes del Gran Polo Patriótico como movimientos de oposición al chavismo como Pro-Inclusión de Voluntad Popular, y también asociaciones independientes sin ninguna afiliación política. Recuerdo desde el Ejército Emancipador, la Alianza Sexo Género Diversa Revolucionaria, el Bloque Socialista Unido de Liberación Homosexual hasta el Movimiento Vínculo de la UCV, el grupo Anonymus que ni siquiera es propiamente un movimiento de diversidad sexual, la Asociación Civil Venezuela Igualitaria de Aragua que encabezó la recogida de firmas, la Diversidad Sexual de Anzoátegui, Sucre. Monagas, Bolívar, Zulia, Trujillo, Mérida y Téchira, así como los Activistas por el Arco Iris de Carabobo.

-¿Cómo lograron salvar sus diferencias políticas?

-Nosotros venimos desde hace muchos años sentándonos en una misma mesa, tanto para la organización de la Marcha Gay -que ya lleva 13…

-Casi el mismo tiempo que tiene la revolución bolivariana. ¿Es coincidencia o también es producto del terremoto político-social desatado en Venezuela por Chávez?

-La verdad es que los movimientos de diversidad sexual en todo el mundo comenzaron a finales de los 60 e inicios de los 70, coincidiendo con el nacimiento de la contracultura y el Mayo Francés. Pero en los 80 hubo un frenazo con la epidemia del Sida porque se acusaba solamente a los gays de propagarlo. De hecho, lo llamaban “el cáncer gay”. Después de que se controlara la epidemia con las terapias antiretrovirales, el movimiento de diversidad sexual resurgió a finales de los 90. En 1999 hicimos propuestas a la Asamblea Constituyente que fueron tomadas en cuenta parcialmente.

-¿Parcialmente? ¿Cuáles sí y cuáles no se tomaron en cuenta?

-Propusimos que se contemplara expresamente la no-discriminación por orientación sexual e identidad de género. Quedó plasmada la no-discriminación en el artículo 21 de la Constitución pero no se mencionó la orientación sexual, así con todas sus letras. Luego de eso, en 2008, una organización llamada Unión Afirmativa, representada por su director José Ramón Merentes, introdujo un recurso de interpretación de ese artículo ante la Sala Constitucional del TSJ. El artículo 21 prohibía expresamente la discriminación por razones de raza, sexo, edad, credo religioso “y otras”. el TSJ respondió con la sentencia 190 que en ese “otras” estaba incluída la orientación sexual.

-El proyecto de reforma constitucional que propuso Chávez en 2007 incluía expresamente tal prohibición de discriminación por orientación sexual. Pero el pueblo no la apoyó. ¿Hay que concluir que el pueblo venezolano no quiere saber nada de los derechos para los gais?

-No necesariamente porque esa prohibición estaba sepultada en un bloque de cerca de 20 artículos. La gente, simplemente, rechazó todo el bloque sin determinar cuáles artículos le gustaban y cuáles no, pero fíjate que apenas dos años después el pueblo aprobó una de las reformas que había rechazado en 2007 como era la posibilidad de reelección indefinida. De todas maneras, de eso han pasado ya siete años que han sido los más activos para la defensa de los derechos de gays y lesbianas en América Latina y el mundo.

-¿Cómo percibes al pueblo venezolano respecto al matrimonio igualitario civil?

-Al menos yo, tuve la ventaja que, en el proceso de recogida de firmas, contacté directamente a las personas en la calle y ví muchísima apertura de los heterosexuales de todas las edades a favor de los derechos de los gays. La mayoría de las firmas recogidas son de heterosexuales.

-El mismo día en que ustedes presentaron el proyecto, el presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana Diego Padrón, lo rechazó de plano. ¿La iglesia católica es la barrera más difícil -por no decir imposible- de superar a la hora de obtener adherentes?

-No. La iglesia católica siempre ha mantenido una propuesta similar frente a todas nuestras iniciativas y eso no ha frenado el apoyo creciente que obtenemos. Ella ha perdido mucha credibilidad e influencia entre la gente por los escándalos de pederastia que la han azotado en la última década, tanto que recientemente el Papa optó por suavizar su postura diciendo que él no es quién para juzgar a los homosexuales -y eso ha sido muy atendido por las personas. No así las iglesias evangélicas que, más bien, han endurecido sus ataques como una manera de captar a los feligreses decepcionados de la iglesia católica.

-¿Qué ambiente percibe entre los diputados?

-Han mostrado una apertura al diálogo. Recibieron el proyecto y se comprometieron a título personal a apoyar el proyecto. No como bancada.

-¿Expresaron su simpatía o llegaron a suscribir la propuesta?

-Algunos firmaron y otros no. Los diputados Tania Díaz, Dinorah Figuera, Carlos Sierra, Eduardo Piñate y Juan Guaidó firmaron. A otros no les dio chance porque ya habíamos sobrepasado hace varios meses las 19 mil firmas que exigía la ley -llegamos a 21 mil- pero sí expresaron su entusiasmo como Stalin González, jefe de la fracción de UNT; Miguel Pizarro, de Primero Justicia, y Alejandra Benítez, del Psuv. Incluso se apersonaron para recibir la propuesta.

-Eso no indica que estén a favor. Eso es pura cortesía.

-No, porque no tenían la obligación de estar ahí. No era día de sesión.

-¿Qué perspectivas reales de aprobación le ves al proyecto?

-Por vez primera en Venezuela, son altas. Ahora les es más difícil hacerse los locos porque nos respalda un movimiento muy visible en la opinión pública que en los últimos años se ha politizado y ha permitido tener acceso a los diputados. Antes no sucedía. Y agrégale a esto el compromiso de Venezuela con Mercosur, de proteger legalmente a las personas Lgbt, compromiso que ya han honrado Brasil, Argentina y Uruguay.

-Entonces ¿el año próximo casados y en el hogar?

-En el hogar ya estamos, conviviendo juntos. Falta el matrimonio legal.

De perfil
Edgard Baptista nació el 21 de agosto de 1986 en Caracas. “Nací en el hospital de Lídice y soy pastoreño de pedigrí” se ufana.
Todavía está estudiando sociología en la UCV pero está a punto de inscribir su tesis, la cual versará sobre los crímenes de odio por homofobia en Venezuela durante el período 2008-2012.
Políticamente ha conocido varias toldas partidistas: comenzó en Primero Justicia, luego se cobijó en 2006 en Un Nuevo Tiempo y en 2010 pasó a Voluntad Popular, donde aún está.
Sus perspectivas cambiaron en 2009 al conocer a Esteban Pauling,presidente de la Federación Argentina Lgbt -la más vanguardista en América Latina.

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