El Orgullo LGBTI 2013 en Caracas

1 julio, 2013

La marcha del Orgullo LGBTI de Caracas es la manifestación pública mas numerosa del movimiento de lesbianas, gays, bisexuales y trans en Venezuela.  Este año arribó a su décimo tercera edición ininterrumpida, y para llegar a este punto es mucha el agua que ha corrido debajo del puente. Desde la pequeña caminata nocturna y casi clandestina a través del bulevar de Sabana Grande que la mayoría de los gays y lesbianas veían desde lejos, hasta llegar una manifestación de miles de personas que atraviesan parte importante de la ciudad y que atrapa cada vez mas la atención de los medios de comunicación.

A pesar de algunas divergencias internas, la asistencia este año superó notablemente la del año pasado, un dato importante que año tras año nos habla de la disposición de la gente a asumirse sin miedo. La cobertura de los medios de comunicación sigue estando lejos de ser la ideal, siguen centrándose mas que nada en retratar las expresiones mas estrafalarias, que hace falta dejar bien en claro que merecen todo el respeto tanto de personas heterosexuales como de las propias personas LGBTI por formar parte de la diversidad que reivindicamos. Pero también hay que decir que esa pequeña minoría que acapara la atención y las cámaras, deja al margen las demandas de inclusión de una inmensa mayoría de personas de jean y franela que conforman el grueso de la marcha.

Para reivindicar a esa mayoría de asistentes, aquí les dejo un par de videos que pude grabar en uno de los puntos del recorrido, que les da una idea del espíritu de la marcha a los que no asistieron y tal vez lxs anime a acompañarnos en la próxima.

Tal vez el elemento mas relevante de esta marcha es que es la única manifestación pública en la que grupos que apoyan al gobierno y a la oposición caminan juntos, reconociendo que tienen una evaluación diferente de la gestión del gobierno en materia de derechos LGBTI hasta ahora pero compartiendo el mismo objetivo: respeto e inclusión.

el equipo de Proinclusión presente

el equipo de Proinclusión presente

Demostrando que se puede caminar juntxs por un objetivo común

Demostrando que se puede caminar juntxs por un objetivo común

miles de personas se hacen visibles

miles de personas se hacen visibles

La profesora Tamara fijando posición ante la situación de negación de derechos

La profesora Tamara fijando posición ante la situación de negación de derechos

la asistencia fue masiva

la asistencia fue masiva

con la gran compañera Desirée

con la gran compañera Desirée

Llegando a Plaza Venezuela

Llegando a Plaza Venezuela

En Zona Rental, la tarima al fondo

En Zona Rental, la tarima al fondo

El mismo reclamo sigue vigente

El mismo reclamo sigue vigente

Plaza Venezuela

Plaza Venezuela

Personas LGBTI que viven con discapacidad

Personas LGBTI que viven con discapacidad

La Previsora

La Previsora

Proinclusión

Proinclusión

visibilizando el mensaje

visibilizando el mensaje

Av. Francisco de Miranda

Av. Francisco de Miranda

Lxs LGBT marcharon con sus hijxs

Lxs LGBT marcharon con sus hijxs

colmando las avenidas

colmando las avenidas

Av. Fco de Miranda

Av. Fco de Miranda

El equipo de Proinclusión

El equipo de Proinclusión

Venezuela de última en la región

Venezuela de última en la región

Una foto hermosa

Una foto hermosa

Las pancartas plasmaron exigencias

Las pancartas plasmaron exigencias

Entrevista para el diario El Siglo

29 junio, 2013

En esta edición del diario aparece una entrevista que me realizó Ronald Padrón sobre el matrimonio civil igualitario (pag A2)

 

Diario El Siglo.

EDICIONARAGUA-VIERNES28-06-2013.pdf by el siglo

Diálogos desde la cola

10 marzo, 2013

Desde que  supe de la muerte de Chávez, especialmente cuando comenzaron las suposiciones sobre dónde, cómo y cuándo serían las exequias, sentí que era un momento histórico, uno que nos tocó vivir y que sería un error perderse. Una vez que se supo que el jueves sería el único día completo en el que uno podría ver el féretro, pensé en lo complicado que sería y en que tal vez necesitaría un amigo chavista que me apadrinara, porque después de todo lo que uno ha vivido es imposible no sentir que cualquier grupo de chavistas te puede entrar a coñazos si les provoca, y si están en medio de un duelo la intensidad del daño podría ser mucho mayor. Pero no se me ocurría ninguno que creyese en la sinceridad de mis intenciones. Incluso un vecino chavista ese día me dijo que yo debía estar brincando en una pata -nada más lejos de la verdad- pero en su cabeza solo hay lugar para prejuicios contra los que somos de oposición. De cualquier forma no tenía intenciones de perdérmelo, así que ese jueves salí de mi casa con una franela roja puesta para mitigar un poco la pinta de “manitoblanca” que me gasto.

Lo primero que quiero dejar en claro son los motivos que me llevaron a asistir a este acto. En primer lugar, el velorio de un presidente que murió en ejercicio siempre es un acto importante en cualquier país, pero si se trata de uno como Chávez la cosa pasa a ser un hecho histórico, y no me perdonaría hablar con chamos jóvenes en el futuro y decirles que aunque vivía en esa época, no supe nada de lo que pasó. Por otra parte, aprovecharía la oportunidad para mostrar mis respetos ante el tipo al que me dediqué a enfrentar (y que casi siempre me ganó) durante toda mi vida política hasta ahora, y seguramente por varios años más. Aunque sé que ni Chávez ni el chavismo son contendores tan dignos como para mostrar respeto al otro, yo sí lo soy, y como tal quería hacer mi pequeño homenaje a todos estos años que pasé conviviendo con él, defendiéndome, analizándolo, decodificándolo, temiéndole, entendiéndolo, atacándolo.

La tercera razón que me motiva es el puro interés científico, fue el mismo interés que me llevó, por ejemplo, a la caminata de la Divina Pastora, un acto de una religión que no profeso, de la que incluso difiero, pero que entiendo es parte importante de la espiritualidad de los venezolanos. Y que como yo no la comparto, posiblemente puedo hacer una buena “observación participante”, como dicen los sociólogos.

En la mañana del jueves  7 de marzo, antes de salir del trabajo, una pequeña conversación con un grupo de compañeros comenzó a aportar cosas a esta experiencia. Una muchacha nos afirmó que su mamá había votado por Capriles en octubre y ahora dijo que votaría por Maduro, al preguntarle por qué, la madre dijo que “éste era otra cosa”. La discusión devino en un debate sobre los niveles de participación de las elecciones presidenciales que se avecinan con un denominador común: Maduro ganaría.

Salí del trabajo a las 12:30 del mediodía, bajo un sol que me hacía presagiar lo que se avecinaba. En el metro vi mucha gente con camisas de Chávez entrando y saliendo y en la salida vendían cintas con el tricolor para colocarse en el brazo a 10 bolos. Me informé sobre el estado de la cola y supe que había dos, una iba por La Bandera y otra por Los Símbolos. Por un momento eso me intimidó, pero tomé una camioneta que tenía la misma ruta del BusCaracas, cuya existencia olvidé por completo, Olvido que agradecí al ver la cantidad de gente que iba en cada unidad. Mi compañera de puesto, una señora de El Valle que podría ser mi mamá y que podría haber jurado que era de oposición, me preguntó si iba a Los Próceres,  le dije que sí y comenzó a darme información desalentadora: Su hermana estaba allá, llegó a las 5 de la mañana y  hace poco le escribió que no había visto todavía a Chávez, me mostró el mensaje con foto y todo. Me dijo que ella no iba porque andaba en bastón, que su mamá estuvo ayer desde el mediodía hasta las 6 de la tarde ahí parada esperando a que pasara. Me dijo donde sería mejor que me bajara y nos despedimos cordialmente.

Comienzo a caminar por La Bandera como a la 1:00 p.m. buscando el final de la cola para unirme. Había un gran desorden: calles cerradas, gente comiendo, vendedores de comida, bebidas, fotos, material P.O.P, motorizados en todas direcciones. Finalmente vi la cola frente al Parque Ítalo, pero no era el final sino una especie de vuelta en U que regresaba hacia Los Próceres, habían muchas personas con niños en brazos a pleno sol y cada vez más caos. Mientras bajaba por el puente que pasa sobre la autopista y el río, recordaba una de esas marchas de aquella oscura época del 2003, hace ya 10 años, en las que participé siendo apenas un adolescente. En esa oportunidad recuerdo que intentábamos llegar a Los Próceres y justo en el punto en el que ahora me encontraba habían personas encapuchadas con pistolas en mano disparando hacia los que veníamos desde Los Símbolos, sin contar los gases lacrimógenos que la policía nos echaba en la esquina de la Procuraduría. El resultado de esa marcha fueron dos muertos y la prohibición de protestar jamás en Los Próceres. Esa fue una de las no pocas veces que me devolví derrotado y lleno de indignación, pero con unas ganas inagotables de seguir peleando.

Finalmente, a la 1:20 p.m. conseguí el punto donde me podía incorporar, en la esquina de la Procuraduría. A los pocos minutos la cola que bajaba desde el puente y seguía hacia los Próceres comenzó a avanzar muy rápido hacia adelante, parece que habían liberado el paso en algún punto, la gente corría y en cuestión de segundos el orden de la fila desapareció, solo había gente corriendo en grupo, sin importar niños ni adultos mayores. Yo como buen individuo, me desdibujé en la masa y comencé a correr casi inconscientemente. Lo único que le importaba a la gente era adelantarse, era una perfecta metáfora de la sociedad venezolana: todos querían ser más vivos que los demás y lo único que lograban con eso era que todos nos jodiéramos juntos. La corredera se detuvo más o menos frente al IPSFA, ahí comenzábamos a caminar en el “orden” en el que quedamos. La fila india se convirtió en una especie de rebaño compacto de unos 5 cuerpos de ancho. A los lados pasaba la gente que venía de regreso, cada uno echándonos un cuento más aterrador que el anterior sobre lo que nos esperaba más adelante. Me llamó la atención un señor con un megáfono de esos del recién estrenado SiBCI pidiéndole en vano a la multitud que dejara de correr puesto que no había necesidad. Los gritos reclamando a los coleados fueron la constante todo el día, mientras que alguna que otra persona decía “tranquilos, aquí todos vamos a ver al comandante”.

Paralelamente estaba la otra cola que venía de Los Símbolos y que nunca detuvo su corredera, desde mi cola veíamos con decepción como los más vivos nos adelantaban pero temíamos salirnos del puesto que ya teníamos. En ese punto hasta yo me dejé de contagiar de la esperanza colectiva promovida por las señoras que nos pedían “mente positiva”, que si la cola avanzaba por algo sería, “de aquí nadie nos mueve”. Imposible no volver a hacer una metáfora, ahora del chavismo: aunque me advertían que seguir haciendo la cola esperando “lo prometido” era una locura, los que estábamos en ese punto nos apoyábamos para no perder la fe, que era lo único que nos mantenía ahí.

Una vez que me acostumbré a la dinámica, me dio chance de observar todo con más detenimiento. Los buhoneros vendían los chupis a 5 bolos, una mujer a mi lado le comenzó a gritar “abusador, usurero”  asegurando que más atrás estaban a 4 Bs., poniendo en práctica la clase de economía socialista versión Giordani que pasan en los mensajes institucionales de TV. Ante este panorama que por lo visto no solamente me parecía incómodo a mí, una señora de unos cincuenta y tantos años, que parecía de clase media trabajadora, seguramente jubilada y que de ahora en adelante llamaré “la señora de las reflexiones”, empezó a hablar en voz alta: “Todo es un desorden, capaz y Chávez se murió para darnos una lección, para que comencemos a comportarnos mejor, solo el tiempo lo dirá”. “Ahorita tenemos muchas preguntas, pero después vendrán las respuestas” prosiguió la señora como queriendo darle una razón a la muerte de su líder. “Si los gringos nos hubiesen invadido, aquí hubiese corrido mucha sangre, seguro eso venía pero a lo mejor esto los frenó (…) Ahora tenemos que pedirle a Dios que le dé mucha salud a Fidel Castro, para que asesore a Maduro. Él ayudó mucho a Chávez y éste necesita mucho más asesoramiento, porque no es militar y no tiene ese pensamiento así de estrategia”. Lo siguiente que dijo deja en claro por qué los militares como esperanza del orden a través de la “mano dura” son uno de los principales soportes del chavismo (y de todos el caudillismo venezolano): “los militares deberían poner orden aquí, deberían estar acomodando a la gente”, otra mujer le respondió “ellos no están haciendo nada, el mismo pueblo es el que está organizándose en la cola”, y un señor agregó: “eficiencia o nada”. En ese momento pasó un grupo de militares en moto y todo el grupo aplaudió.

Ya eran pasadas las 2:00 p.m. cuando pasó el helicóptero de la policía, otra señora (sí, la mayoría eran mujeres adultas) que había estado en silencio aprovechó para decir, siempre en voz alta para todos a su alrededor: “la oposición debe estar muriéndose de la arrechera, ellos  siempre dicen que a la gente que va a las marchas les pagan ¿a quién le pagaron aquí? La señora de las reflexiones  complementó: “Allá en mayami estaban celebrando que se murió Chávez, y que se abre un ‘nuevo camino democrático para Venezuela’, ellos creen que van a volver ¡mira que van a volver! ¡Si vuelven tienen que ir presos!”, una tercera señora completó: “Ellos creen que como se murió Chávez se acabó todo, ya nosotros aprobamos las líneas estratégicas 2013-2019 ¿y quién hizo eso? ¡Chávez!”.

Una mujer cuarentona, con el cabello pintado de rubio y que luego me enteré (sin querer) que creció en Macarao pero ahora vivía en Guarenas, fue con sus dos hijas, la mayor como de 11 o 12 años y la pequeña de 7 más o menos. La niña grande le decía a su mamá que estaba cansada y la doña de las reflexiones se metió y le dijo “tienes que aprender a guerrear desde ahorita, porque cuando tus padres ya no estén tu eres la que quedas, ¿jodidos? jodidos estaban el 11 de abril llevando plomo, sin agua, sin comida, aquí estamos bien gracias a Dios” después de eso le perdí la pista a la pintoresca señora. A partir de ahí, la mamá de las niñas estuvo siempre cerca, hubo un momento en el que se preguntaba junto a otras dos mujeres si a Carlos Andrés(Pérez) por fin lo habían traído, porque ella solamente supo que su familia estaba peleando por enterrarlo “aquí o en Puerto Rico”. Una de ellas dijo que creía que estaba en el Cementerio del Este pero no estaba segura, la tercera antes de irse criticó que la familia peleara por eso y dijo “aquí nadie se pelea porque somos una sola familia”.

Mientras esto pasaba, la cola avanzaba lentamente, uno o dos metros cada 5 o 10 minutos, cada avance implicaba correr y frenar golpeando al de adelante para quedar compactos y así impedir que se metiera más gente. Al mismo tiempo pasaban delegaciones internacionales por la calzada, recuerdo especialmente la de Nigeria porque sus integrantes gritaban “Viva Chávez” con acento raro pero con mucha pasión. Había grupos de personas tocando instrumentos y cantando. Cada vez que una cámara se acercaba todos gritaban consignas y yo, para no levantar sospechas, me uní al grito de “No Volverán” (siempre había querido hacerlo).

La Venezuela chavista no está ajena al mal de los rumores, a las 3:00 p.m. comenzó a decirse en la cola que el papá de Chávez había muerto, que lo había dicho en el canal 8. Todos empezamos a llamar y escribir para confirmar la noticia que resultó ser falsa. A esa altura ya me estaba aburriendo, en el koala tenía un libro que preferí no sacar para evitar preguntas, así que me puse a jugar con el celular mientras seguía escuchando a la gente. La niña mayor de la señora de atrás, la que estaba cansada, consiguió un papel en el suelo y se lo mostró a su mamá. El papel comparaba la muerte de Chávez con la de Bolívar. Ante las comprensibles preguntas de la niña la mamá se dispuso a explicarle: “Mira lo que pasa es que a Bolívar no lo mataron, él se murió de fiebre amarilla porque él estaba trabajando mucho, así como Chávez. Estaba ocupado liberando muchas naciones por todo el mundo, liberó 24 países y no se cuidó su salud. Por eso lo comparan con Chávez, así como él salió en la marcha aquella de la avenida Bolívar ¿te acuerdas? ¿Bajo ese palo de agua? Y no se cuidó, una gripe mal curada, una broma desas”. Confieso que me asombró muchísimo el daño seguramente irreparable que le causó esa lección a la chamita en ese momento. Casi saco una libreta y me pongo a anotar pero eso sería verdaderamente sospechoso.

La cola seguía avanzando y mis ganas de estar ahí mermaban, seguía pasando la gente invitándonos a abandonar la cola porque no tenía sentido. Llamé a una amiga que sabía que iría a ver si con compañía aguantaba más, porque me parecía una lástima desperdiciar tanto esfuerzo.  Mi amiga me confirmó que iba  y me pidió mis coordenadas para alcanzarme. Mientras tanto se reanudaba la conversación entre la madre de las niñas y la compañera que le quedaba: “Chávez nos devolvió la patria, esto lo tenían eran los gringos, la oligarquía, se lo estaban llevando todo y nosotros con tanta pobreza” la otra le complementa “y los adecos y los copeyanos no veían eso”. “¡Claro que lo veían!” responde “pero se hacían los locos porque ellos vivían bien, tenían dinero y lujos mientras el pueblo vivía en la miseria, nos traicionaron”. La mamá cada cierto tiempo le preguntaba a la niña mayor por su hermana pequeña, que estaba jugando entre unos tanques que están ahí como si fuesen una atracción. “Yo no quería traer a la niña pero ella me dijo ‘no me vas a dejar aquí sola, yo quiero ir a darle las gracias a Chávez por darle la casa a mi mamá’ y bueno, no la pude dejar. Nosotros somos de la Misión Vivienda (risas de orgullo)” La interlocutora le pregunta “¿sí? ¡Qué bueno!, y ¿qué tal tu apartamento? ¿Chévere?”, la madre se infla de orgullo y responde: “Sí bellísimo, mi apartamento es bellísimo, tiene tres habitaciones, dos baños, un pasillo largote su cocina grande, su sala grande, mi ventana da hacia el cerro… lo único es que como todo tienen mala fama, matan gente y hay malandros y eso”. “No los cuidan vale” intervino una tercera señora que estaba cerca. “Mi hija está en un refugio con los niños, allá en Catia” dijo la interlocutora inicial “no pierdas la fe, a ella le van a dar su broma porque Chávez dejó todo eso firmado” le aseguró la madre.

En una de las correderas, a las 4:15 p.m. quedé detrás de una señora mayor bajita que comentaba con su esposo una conversación telefónica que tuvo con una conocida: “Le pregunté que si venía y me dijo “ni loca”. ¿Nunca apoyaste al comandante? no, y cuando le pregunté ¿por qué? Se quedó sin palabras, porque es que no tienen argumentos. En ese momento interrumpió una discusión  muy cerca, un hombre de mediana edad le reclamaba gritando a un señor que  estaba más atrás: “¡no empujen vale! ¿No ven que hay niños aquí? (…) sí tú, eres tú el que está empujando porque te estoy viendo desde hace rato”. El señor de atrás iba con toda una familia y una de las integrantes gritó “esta vaina no es pa’ delicados, los delicados que se vayan pa’ case Capriles”, todos rieron  y yo entendía donde debía estar. En los siguientes avances/empujaderas de la cola, cada vez que se detenía, un señor ponía  una vocecita muy fina en tono de burla y gritaba: “ay, me empujaron” y nuevamente, todos reía(mos). Más adelante el del reclamo se salió de la cola y se fue caminando hacia adelante,  la madre de las niñas comentaba “mira, no anda con ningún niño, tanta reclamadera y esos niños ni eran de él”. Yo en mi mente lloraba.

Ya a las 4:30 p.m. sucumbí y me compré un chupi de los de a 5 bolos, la madre le compró uno a la niña pequeña y varios hicieron lo mismo (así funciona el mercado). Poco después llegó mi amiga junto a su mamá que se había conseguido de casualidad, me trajo un agua  y una naranja de las que repartían atrás. Yo no había podido entrar al twitter porque la señal de datos de mi celular estaba muerta, el de mi amiga sí servía y nos trajo información fresca: extenderían la capilla ardiente 7 días más para que todas las personas pudieran verlo, luego el cuerpo del presidente sería embalsamado y expuesto en el “Museo de la Revolución” o “Museo de la Montaña”. Yo no conocía un museo con ese nombre, pero el padre de las niñas que acababa de llegar, me dijo que él trabajaba en construcción en esa obra, y me aclaró que se trataba del Museo Histórico Militar. Luego bromeó con que a Chávez lo pondrían en una urna de cristal y en cambio a CAP lo pusieron en una urna de gusanos, mi amiga me obligó a reírme. Las otras personas de la cola comenzaron a preguntar y la madre les confirmaba la información y le agregaba arbitrariamente: “después del museo, lo llevarán para el Panteón con Bolívar,  porque él era bolivariano 100%, amaba a Bolívar”. Yo pensé que si era por eso, entonces mi profesora de Cátedra Bolivariana en el bachillerato debía ir a reposar al Panteón también. La mamá de mi amiga se acercó minutos después y dijo en voz alta que era mucho mejor que lo dejaran en el museo a la vista de todos porque así nunca moriría. Noté cierta decepción en la gente que esperaba lo del Panteón, pero el chavismo  -a diferencia de la oposición- es un grupo político muy disciplinado y conforme con las decisiones que toma su dirigencia.

esta desfavorable foto comiéndome la naranja es la única prueba de que estuve ahí.

esta desfavorable foto comiéndome la naranja es la única prueba de que estuve ahí.

La niña pequeña que estaba jugando, se acercó y nos pusimos a hablar con ella. Nos dijo que iba a salir en televisión y le preguntamos lo que iba a decir cuando saliera, respondió: “voy a decir que cuando supe que Chávez se murió, me puse a llorar”, y comenzó a hacer mímicas de cómo lloró. Después comenzó a cantar íntegra (con algunas modificaciones fonéticas) la letra de “Chávez Corazón del Pueblo” que de tanto escucharla, todos nos la aprendimos.

Luego de enterarnos de la extensión de los 7 días, comenzaron a desvanecerse las ganas de seguir haciendo la cola a pesar de que yo ya llevaba 5 horas ahí y estábamos a pocos metros de los monolitos. Decidí enviar a mi amiga hacia adelante a ver el panorama para tomar la decisión de irnos o quedarnos, volvió a los minutos y me confirmó lo que todos los que venían de regreso nos adelantaron: más adelante había un embudo que era un infierno, habían tumbado una baranda, fracturado el brazo de una señora y luego de eso venía más y más caos, el cálculo era que llegáramos al féretro como dentro de 5 horas más. En ese momento decidí abandonar la cola, tal vez volvería a intentarlo otro día.

En el camino de regreso vi un reclamo en la cola que rozó de cerca el límite de la violencia, vi que la cola estaba mucho más fuerte que cuando llegué y también me di cuenta que yo no era el único opositor en ese plan.

Es más fácil salir del clóset en Nueva York

5 marzo, 2013

     Luego del tristemente célebre grito de “mariconsones”  que hiciera Nicolás Maduro en las inmediaciones de la Embajada de Cuba en abril del 2012 ante las risas cómplices de las ministras Mary Pili Hernández y Eugenia Sader, la tendencia a usar la homosexualidad como arma política para descalificar al contrario se oficializó entre los partidarios del gobierno, lo que dio pie a innumerables expresiones verbales, gráficas y escritas de la más dañina y profunda homofobia, denigrando el nivel del debate político, que ya suficientemente bajo ha caído, y lo más grave, afectando a todas y todos l@s LGBT al reforzar la estigmatización desde el discurso oficial, fomentando veladamente la idea de que ser homosexual es algo malo.

     A pesar de las disculpas de Maduro por aquellos días, esta tendencia no se ha detenido. Recientemente el Vicepresidente encargado volvió a dejar ver su homofobia, insinuando nuevamente que el gobernador Henrique Capriles es homosexual porque, según espías que lo “monitorean”, se le vio con un “amigo íntimo” en Nueva York. La historia se repitió y hasta la Jefa de Gobierno del Distrito Capital, Jacqueline Farías, se preguntó a través de su cuenta de twitter si “Será más fácil salir del clóset en NY que en Los Teques” en una alusión clara a Capriles.

Usar la homosexualidad como un insulto es una demostración contundente de un machismo conservador digno del siglo pasado. Cuando se pretende endilgar al oponente político la homosexualidad con la intención de descalificarlo, el “atacante” evidencia estar convencido de que ser gay es algo horrible, tan horrible como para acusar al otro de serlo, y promover entre risitas que se vulnere la dignidad de todas las personas homosexuales a través de la burla.

Esta “técnica” no es exclusiva del chavismo, es exclusiva de los machistas. Eso lo demostraron Eduardo Semtei y Leocenis García, quienes esta semana protagonizaron un deprimente torneo de insultos a través de sus cuentas de twitter en el que, al mejor estilo de niños de primaria, la cúspide de sus ataques fueron los cuestionamientos a sus virilidades.

Por usar lenguaje ofensivo hacia la población LGBT, un candidato presidencial en Ecuador recibió un llamado de atención de la Defensoría del Pueblo de ese país y se emitió una Resolución del CNE donde se le recordaba que debía abstenerse de denigrar la dignidad de las personas o recibiría una multa. Incluso el mismo presidente Correa minutos después de confirmar su reelección se disculpó públicamente ante la comunidad LGBT ecuatoriana por haber usado lenguaje ofensivo durante la campaña.

Luego de este vergonzoso balance y del silencio cómplice de todas las instituciones venezolanas sobre el tema, es muy fácil responder la pregunta de Jacqueline Farías. No solamente Los Teques, sino también la ciudad de Caracas, donde alguien como Farías ejerce la Jefatura de Gobierno y donde aún se criminalizan las expresiones públicas de afecto entre parejas del mismo sexo, son sitios donde salir del clóset es dificilísimo. A diferencia de Nueva York, donde hasta su alcalde Michael Bloomberg ha respaldado el matrimonio igualitario, oficiando él mismo las primeras ceremonias. Claro que es más fácil salir del clóset en Nueva York.

Lecciones del 7 de octubre

9 octubre, 2012

Tenía muchos compañeros trabajando en el Comando Venezuela el día de las elecciones, la noche del 7 de octubre, una vez que llegué de la auditoría de mi centro electoral comencé a esperar informes de ellos para ver si se podían conocer, o al menos inferir, los resultados. “Perdimos” escribieron en un grupo de Blackberry Messenger creado para la ocasión. Yo no lo podía creer. La verdad es que no lo quería creer. Sentí un vacío en el estómago y levanté la mirada para ver a mi familia y mis vecinos que estaban reunidos jugando dominó en la sala de mi casa, no tenía corazón para decírselo. Quería creer que fue un error y empecé a preguntarle a otros en el mismo comando recibiendo siempre la misma respuesta. Los cohetes que se oían en el 23 de enero y las caravanas que pasaban camino a Miraflores eran una señal inequívoca de esa realidad que yo había decidido ignorar desde las 8 de la noche mas o menos. Comencé a revisar el twitter y me conseguí con que algunos periodistas ya estaban lanzando tuits confirmandolo, decidí que fuese el mismo Nelson Bocaranda quien le diera la noticia a mi abuela y le enseñé lo que había escrito, su cara cambió mientras leía.  En medio del silencio roto por las explosiones de los cohetes y las cornetas de las caravanas, mientras le daba la noticia a todos los que me pedían reportes por mensajes y esperábamos la confirmación de Tibi -albergando la esperanza de que nos dijera que todo había sido una broma de Que Locura y los resultados eran otros-, yo iba recordando todo lo que había visto y oído durante la campaña en los barrios de Caracas, una realidad que como sabía que no podía cambiar, mi cerebro decidió minimizar hasta ese momento.

El proceso por el que yo paso para decidir mi voto me ha llevado incluso a votar por gente que no me cae muy bien, simplemente porque detrás hay una serie de hechos y argumentos racionales que me hacen inclinarme por una opción. No es de gratis que haya votado por tipos como Rosales o Ledezma, a quienes políticamente respeto pero que no me inmolaría por ellos, ni siquiera son personas con las que iría a tomarme unas birras. Pero mucha gente no decide su voto igual que yo, muchísimas personas, de oposición o chavistas, ponen primero lo que sienten, y eso no esta mal ni bien, simplemente es su decisión, soberana y respetable.

Mientras esperaba sin ganas el boletín oficial del CNE para oficializar lo que ya sabía, recordaba que en los días de campaña fui a todas y cada una de las parroquias de Caracas, tocando las puertas de las casas y preguntándole  a la gente: “¿cuál es el principal problema que considera le afecta a usted y a su familia?”, esperando que me mencionaran el rosario de problemas que ya yo conocía y a partir de ahí presentarle la alternativa de Capriles, pero para mi sorpresa habían personas que me decían con total naturalidad: “ninguno, aquí todo está bien”, “sí hace falta esto o aquello pero ya lo van a traer”, me negaba a irme con eso y los increpaba “¿usted no considera que la inseguridad es un problema?” y me respondían “Eso siempre ha sido así”, “Eso no lo va a cambiar nadie”, “Eso no es cuestión de un gobierno, eso viene de la casa”. La escena se repitió una y otra vez durante toda la campaña, tanto en Catia como en Antimano, El Valle o Caricuao. Hay una mezcla de desesperanza, naturalización de la violencia, conformismo, desconocimiento del papel del Estado y manipulación a través de los medios que hacen imposible que los problemas que nos afectan tanto a ellos como a mi, se manifiesten de la misma manera en el plano electoral.

En 2008, en el marco de las elecciones regionales, yo fui participe de un cambio del discurso de la oposición que me parecía vital. De levantar la bandera de valores abstractos como la Libertad de Expresión y el respeto a la democracia, pasamos a enumerar los problemas de la gente a modo de strikes, agua, luz e inseguridad, llegando a la conclusión que el gobierno estaba ponchao dada su incapacidad de dar respuesta a estas deficiencias. La campaña de Capriles tuvo mucho de eso y me parecía que era la dirección correcta, por un lado algo tan intangible como “la Patria” y por el otro los problemas del día a día. Se me olvidaba de nuevo la gente que no decide “racionalmente” sino pensando en lo que siente.

La cosa no era tan fácil como “hablar de los problemas” o “señalar responsabilidades”, resulta que la mayoría de la gente nunca ha creído que reclamarle esas cosas al gobierno sea una opción, simplemente porque el gobierno nunca se las ha garantizado. Todo ese sistema de normas, derechos, deberes y garantías que había conocido de librito, en la practica no existen y la gente aprendió a (sobre)vivir con eso, a defenderse como pueda en ese terreno. Este es el caldo de cultivo perfecto para el desarrollo del fenómeno que menos me gusta de la venezolanidad: la “viveza criolla”. De este mal no se salva nadie, ricos, clase media, pobres, mujeres, hombres, viejos y jovenes son víctimas y victimarios por igual. En la escala de valores de los venezolanos quien no aprovecha cualquier oportunidad para beneficiarse es visto como “raro”. Nadie juzga fuertamente a quienes desde el poder se han enriquecido simplemente porque cualquier peatón si estuviera en el lugar de aquellos, haría exactamente lo mismo: usar el poder para enriquecerse. El dinero fácil es el mas buscado. Recuerdo que recientemente le estaba hablando a un grupo de chamos sobre lo chimbo que me parecía que la gente siempre estuviera pendiente de cobrar sin trabajar, estos se rieron en mi cara y me dijeron “¿y a quién no le gusta cobrar sin trabajar?”, yo no tuve nada que responder.

En ese contexto no es difícil entender las motivaciones de la base electoral del chavismo, la que mantiene una relación estrictamente clientelar con el gobierno. Es simplemente gente que está aprovechando las oportunidades y beneficios que el gobierno les ofrece (mision vivienda, mercal, pensiones, becas…)  o les permite (invasiones, economía informal…). Pero hasta ahora sigo solo mirando a quienes, como yo, toman decisiones basados en sus intereses, racionalmente.

Hay una cantidad de personas que vivieron el país en una época en las que las políticas sociales no eran el centro de la discusión electoral, cuando comenzó a surgir esa cultura de la supervivencia del mas apto. Aquella época estuvo en la frontera entre el cumplimiento de metas por parte de gobiernos adecos que hay que reconocer, como la masificación de la educación básica gratuita y de la salud pública en las zonas urbanas y el cumplimiento de metas del gobierno actual que también hay que reconocer, como acercamiento de la salud a sectores excluidos y el acceso a alimentos con precios subsidiados. En esa frontera los sentimientos tuvieron mucho peso, aunque esto es solo una especulación porque yo no la viví, apenas tengo recuerdos muy borrosos de haber visto la telenovela “Por Estas Calles” en los televisores de mi casa, lo cual sin duda fue un retrato fiel de lo que sentía la gente en aquel entonces. El paso de una época de exclusión, en la que la actitud del gobierno era de “resuelvan como puedan” a una en la que  el gobierno se mete en tu barrio, te monta un mercal aunque tengas que hacer cola, te construye un barrio adentro aunque esté cerrado, te baja unos reales para el Consejo Comunal aunque se los agarren y te paga una pensión/beca aunque no te alcance es lo que ha dado lugar a ese fenómeno “sentimental” que es tan difícil de comprender por quienes solo vemos argumentos racionales. No es lo que les ofrece el gobierno en hechos reales, es lo que les hace sentir. Los ha hecho sentir incluídos, le ha subido el autoestima a una gente que antes sentía que no merecía nada. Aunque en la realidad las cosas sigan funcionando mal, lo que sienten es importante y determinante a la hora de darle el voto a alguien. Es por eso que los mensajes de miedo y manipulación del gobierno en torno la posibilidad de volver a una época en la que “se comía perrarina” y los niños tomaban “tetero de agua de arroz” son tan efectivos, apelan a los sentimientos y nosotros somos incapaces de verlo.

Ahí estaba la realidad que me estaba negando a ver hasta las 9 de la noche del 7 de octubre: el chavismo se soporta una base clientelar (“racional”) a la que habíamos logrado ganarle en un par de elecciones y no habían razones para no volver a hacerlo esta vez, y un complemento emocional que yo no era capaz de ver, pero que se manifestó y me pegó en la  cara. Tibi salió tempranito, sonriente, sin ver la rampa tropezó, ni nos dio chance de verle el nuevo look a la baranda, anunció lo que sabíamos, explotaron aún mas cohetes y entre nosotros no podíamos decirnos nada. La curda para la celebración quedó para el despecho. Luego salió Capriles y nos habló, reconoció que perdimos y nos dio las gracias por una campaña que a mi me pareció excelente, titanica, digna de aplausos. Sonó “está aclarando la mañana en Venezuela” y el pilar de la casa, mi abuela, rompió en llanto. Todos caímos  tras ella como las fichas del dominó.

La esperanza de un país donde pudiera progresar, independizarme y tener seguridad, quedó rota. Todavía a dos días de las elecciones, al contrario de un gentío inmensamente optimista que está mirando ya a las elecciones de diciembre, yo no estoy seguro si esto va a algún lado.

Después de una derrota así, hay que replantearse las luchas que uno esta librando, cuestionarse los objetivos, hay que revisar. Hasta ahora el objetivo era Chávez, el gobierno, creyendo que muerto el perro se acaba la rabia. Pero ahora creo que la cosa no va por el lado de la oferta sino de la demanda. Los de ahora son solo unos militares “vivos” que están ahí no como causa sino como consecuencia de algo que es mas profundo, una estructura de valores, unas características culturales al parecer grabadas en el ADN del pueblo que no se cambian con una campaña publicitaria.

Edgar Baptista: La diversidad sexual en la campaña electoral :: 25 Segundos

16 junio, 2012

Mi artículo para el portal 25segundos.com 13/06/12

Edgar Baptista: La diversidad sexual en la campaña electoral :: 25 Segundos

El proceso electoral para elegir al presidente de Francia tuvo como uno de los temas centrales el reconocimiento legal de los matrimonios entre personas del mismo sexo, la adopción conjunta y el estatus legal de las personas transexuales. Allí se impuso el candidato favorable a dichos planteamientos, François Hollande. Igualmente en los Estados Unidos, el presidente Obama, aspirante a la reelección y favorito según las encuestas, declaró su respaldo a la legalización del matrimonio homosexual, desencadenando con esto una oleada de apoyos y un aumento significativo en la recaudación de fondos para su campaña. Recientemente en Jamaica fue electa como primera ministra Portia Simpson-Miller, luego de declarar su compromiso con la no discriminación por orientación sexual y manifestar la voluntad incluir en su equipo de gobierno a personas homosexuales.

Si a esto sumamos los avances en materia de inclusión y protección legal a personas gays, lesbianas, bisexuales y transexuales  (LGBT) que se han dado en Argentina, Chile, Brasil, Colombia y México en los últimos meses es inevitable advertir una tendencia global, los derechos LGBT están marcando la agenda política mundial. Venezuela hasta ahora se ha mantenido al margen de esta discusión, quedando rezagada en materia de Derechos Humanos con respecto a otros países de la región y ubicándose a la par de países africanos y musulmanes donde imperan regímenes fundamentalistas.

Sin embargo comienzan a darse señales tímidas de que finalmente estamos entrando al siglo XXI. La actual, es la primera campaña electoral en nuestra historia en la que la causa de la diversidad sexual es contemplada. Ambos comandos han dado cabida a grupos LGBT, lo que abre una puerta esperanzadora para quienes esperan obtener el reconocimiento ciudadano que merecen.

Tanto en el Programa de Gobierno de Hugo Chávez recientemente publicado, como en los Lineamientos del Programa de Gobierno presentados por la Mesa de la Unidad y suscritos por Henrique Capriles Radonski aparecen indicaciones que hacen mención explícita a la promoción de la no discriminación por orientación sexual. Pero en la práctica, a lo largo del gobierno actual, aun con el control de la Asamblea Nacional, no se vieron mayores avances en este sentido, por el contrario, hemos sido testigos de una actitud irrespetuosa de parte de voceros del alto gobierno como el Canciller Nicolas Maduro, otros dirigentes partidistas y personas que utilizan los medios públicos para usar la orientación sexual como una ofensa ante el silencio complaciente del Presidente de la República.

Capriles Radonski por su parte ha manifestado desde la campaña por las primarias, estar de acuerdo con el reconocimiento de los derechos de pareja a personas homosexuales, incluso envió a través de su cuenta de Twitter un mensaje de apoyo a las personas LGBT el pasado 17 de mayo, Día Internacional Contra la Homofobia y la Transfobia. Todo indica que estamos ante una oportunidad de oro para convertirnos en un país mas justo e igualitario, estoy seguro que será aprovechada.

CCDD desde mi timeline

6 mayo, 2012

De vez en cuando hay eventos que monopolizan mi timeline, eventos que van desde “¿Quién quiere ser millonario?” todos los domingos, alguna entrega de premios faranduleros o partidos de fútbol, hasta debates de candidatos presidenciales o la espera eterna de resultados electorales. En la noche del jueves lo que acaparaba al menos el 80% de los comentarios que leía era un cortometraje llamado “Caracas Ciudad de Despedidas”. Como no podía dejar de ser parte de la conversación común me dispuse a verlo, pero gracias a la supervelocidad de descarga de ABA me dio chance de contaminarme antes con algunas críticas, que iban desde la sátira al mandibuleo hasta deseos de echar del país a l@s protagonistas, cosa que me hizo elevar las expectativas. Pero después de verlo, no entendí el revuelo y pensé que algo así serviría nada mas para hacer un par de chistes acerca de la forma (cosa que efectivamente hice).

Pero con el paso de las horas, la viralidad de las redes sociales surtió su efecto y en torno al dichoso video surgieron miles de tuits, decenas posts en blogs personales, unos cuantos memes y algunos hashtags en los trending topics que han logrado mantenerse por varios días, todo un fenómeno por esos predios. Cuando noté lo pegada que estaba la gente con el tema, empecé a intentar darle explicación a las reacciones, tanto por su número como por su contenido. No sabía muy bien por qué las críticas y argumentos expresados en el video -que seguramente no era la primera vez que escuchaba- estaban generando tanto ruido. Parece que habían tocado alguna fibra.

Marx me dió la clave: “El ser social es lo que determina la conciencia del hombre” y no al revés. El ser social tiene que ver principalmente con las condiciones materiales de cada quién, y eso es lo que determina su conciencia. Mi conciencia y la de mis pares que comentaban el video es de clases medias/medias-bajas pelabolizadas, es por eso que donde l@s cham@s del video ven un análisis arrechísimo de la situación actual, nosotros vemos una pila de sifrin@s hablando frivolidades sobre un tema que consideramos mas que serio, dramático. De entrada el problema parecía ser de clases, pero es mas que eso.

Muchos de nosotros (y con “nosotros” me refiero a l@s espectador@s cuyas impresiones leí y en ocasiones compartí total o parcialmente) habíamos experimentado en algún momento el mismo conflicto interno que la gente del video sobre irnos o quedarnos en el país, pero a diferencia de ell@s, nuestras consideraciones son de otro estilo. Mucho mas graves que un exceso de fiestas de despedida. Por eso no entendíamos, no entendemos, y peor aún, no queremos entender. No les perdonamos -con toda razón- que trivialicen de esa manera tan alegre nuestro drama personal. Sus razones son desconocidas para nosotros, y como siempre lo ha hecho el ser humano, reaccionamos con miedo ante lo desconocido, miedo que nos lleva a atacar o a ridiculizar, con el fin de asimilar por la fuerza o al menos hacer menos temible aquello que desconocemos. Por eso los chistes sobre negros, extranjeros o gays son los mas fáciles y comunes, porque ese es el principio de todas las fobias sociales. No es de gratis que todas se curen conociendo.

El profesor Sebastian Cova lo ejemplificó muy bien en sus tuits, las reacciones fueron muy parecidas a: “…cuando te duele mucho una muela y, al quejarte, hay quien te recuerda que muere gente de cáncer linfático” o “como cuando lloras porque tuviste que sacrificar a tu perro de 15 años y sale alguien y te dice que le mataron a su primo de 3 tiros o como cuando te duele el que se haya muerto Michael Jackson y alguien pone en Twitter que en África hay niños hambrientos y enfermos.”. De tal manera que, además de tener una explicación simple al apelar a las diferencias de clase, el problema es de empatía.

La parodia humoristico/reflexiva del video, el comunicado del equipo creador y la entrevista a la directora dan cuenta de eso: nadie l@s entendió a ell@s y ell@s tampoco se han tomado la molestia de entender a l@s demás, nadie se entiende. Hay quien piensa que la responsabilidad principal de resolver los problemas de todos recae en élites económicas e intelectuales, pero como escribió mi amiga Laura Solorzano en su blog, muchos de esos jóvenes que recibieron la mejor educación “siguen sin entender el verdadero problema en Venezuela”. Y esto no es mas que un reflejo de la profunda crisis que vive el país desde hace mas de 20 años (para muestra, el documental “Zoológico” de 1991), una que es causa y consecuencia a la vez de las crisis políticas, económicas e institucionales de las últimas tres décadas: la crisis de integración social.

Caracas, con su división no tan invisible entre los de “aquel lado” y “éste lado” es el ejemplo perfecto de esta crisis. Vivimos realidades paralelas que aunque se tocan no dialogan, y aunque dialoguen no quieren entenderse, y así es imposible transformar nada. Caracas necesita gente con ganas de entender, de derrumbar los muros que separan al este del oeste y tender puentes en su lugar, gente capaz de ponerse en los zapatos del otro, capaz de conocer la ciudad desde otras perspectivas y de unir visiones diversas para pensarla integralmente. Tenemos esa cuenta pendiente y en esta generación, con todas las herramientas de comunicación de las que disponemos, somos responsables de saldarla.

Diversidad Sexual Universitaria

28 septiembre, 2011

comparto mi artículo publicado en el diario TalCual el viernes 23 de septiembre de 2011, pág 8:

El reconocimiento de la igualdad de derechos a las personas lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales (LGBTI) es la demanda en materia de Derechos Humanos que está generando más debate en la actualidad, especialmente en Latinoamérica, donde países como Argentina, México, Uruguay, Colombia, Bolivia y Brasil han venido modificado progresivamente su legislación con el fin de eliminar todo tipo de discriminación por orientación sexual e identidad de género.

Como ha sucedido históricamente, los jóvenes universitarios reclaman la vanguardia en las luchas populares y de respeto a la diversidad. Es así que han surgido grupos de estudiantes que, desde la universidad, fomentan la inclusión de las minorías sexuales a través del activismo y del estudio de las nuevas formas de expresión del género.
Estos grupos han logrado convertirnos en una sociedad más justa con iniciativas como la de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, cuando en 2010 decidió respetar la identidad de género adoptada o autopercibida de sus miembros para cualquier trámite interno, acción que sirvió de antecedente para el fallo judicial histórico emitido pocos meses después en la misma ciudad que permitió a la actriz Florencia Trinidad cambiar su nombre y género en su documento de identidad (DNI), sentando un precedente legal importante.
En Venezuela los grupos de Diversidad Sexual de la Universidad Central de Venezuela y de la Universidad Simón Bolívar (este último aún enfrentando trabas burocráticas después de 5 años de trabajo) así como el grupo Contranatura y más recientemente los Jóvenes Universitarios por la Diversidad Sexual, realizan un trabajo importante en favor de la no discriminación dentro y fuera de nuestras casas de estudio, fomentando una discusión que, aunque a algunos todavía pueda resultarle incómoda, las nuevas generaciones asumen como parte de su realidad con una apertura cada vez mayor.
Este trabajo se ve materializado en el desarrollo de iniciativas que van desde las conocidas Jornadas de la Diversidad Sexual, Cine Foros, conferencias y actividades de acción social, hasta la incorporación en las protestas contra la homofobia y las marchas del orgullo LGBTI en todo el país.
Los jóvenes respaldamos las demandas de los grupos históricamente vulnerados, por eso elevamos nuestras voces para que el Estado venezolano reconozca y salde la deuda que aún mantiene en materia de DDHH, deuda que nos coloca en los últimos lugares de la región.

Edgar Baptista. Estudiante  Sociología UCV  @EdgarManuel

 

Crónica de una decepción

17 septiembre, 2011

La hora pautada para el comienzo de la reunión era las dos de la tarde. Ya a la 1:30 había un grupo de activistas congregad@s en la esquina de Las Monjas, al lado del cadáver del edificio La Francia. La mayoría de l@s activistas nos conocemos, nos saludamos, nos preguntamos quién falta y nos quejamos del calor que hacía en pleno centro de Caracas. Algun@s lo sabíamos, pero otr@s se enteraron allí que la reunión ya no era en el Palacio Federal Legislativo, sede de la Asamblea Nacional, sino que el sitio había sido cambiado un día antes para el edificio del Museo Boliviano, dos cuadras más abajo, en la esquina de Pajaritos. El comentario común, cargado de cierta desilusión : “ah… no es en la Asamblea”, fue un anticipo de lo que vendría.

activistas del movimiento LGBTI de Venezuela frente al Palacio Federal Legislativo

Ya faltando minutos para las dos, decidimos bajar levantando nuestras pancartas, los transeúntes se detenían a leer y continuaban su paso con cara de que no entendían. Aunque nos preocupaba que a esa hora aún faltaran muchas personas que previamente habían confirmado su asistencia, seguimos adelante, y entramos al remozado edificio del Museo Boliviano, yo estaba gratamente sorprendido por el buen resultado de la remodelación. Subimos al Salón Batalla de Carabobo, un auditorio muy cómodo donde la persona que facilitó la reunión nos dijo que el Presidente Soto Rojas estaba reunido con el resto de la directiva resolviendo un problema que se le presentó con unos trabajadores del Ministerio de Educación, pero que se había pautado una reunión con 200 personas y allí habíamos 60 solamente. Si no habían al menos 100 Soto Rojas (quien una semana antes se había reunido en el Hotel Alba Caracas, a puerta cerrada, con un grupo de organizaciones dedicadas al tema LGBT identificadas con el gobierno) no bajaría. El anuncio provocó el reclamo de l@s presentes, especialmente l@s que habían viajado desde el interior del país, quienes argumentaron “Nosotros nos echamos varias horas de viaje para reunirnos con Soto Rojas y nos parece una falta de respeto que nos vengan a decir que como no hay 100 personas, él no va a atendernos. Representamos a un grupo de personas, no todas pueden viajar porque no tenemos los recursos, pero cada uno de los que están aquí representa a 100, 200 y 300 activistas”. El mensaje llegó, y después de una espera nada agradable de alrededor de tres horas que incluyó un video informativo sobre los trabajos de remodelación del edificio en el que estábamos, el presidente de la Asamblea Nacional entró al auditorio.

Por cuestiones de tiempo, los derechos de palabra que estaban estipulados a razón de tres minutos por persona se redujeron a dos, por lo que los discursos fueron muy concretos, más de lo que uno quisiera. Hubo alrededor de 19 derechos de palabra, entre los que resaltó el de Tamara Adrian, quien citó a Martin Luther King: “”Lo preocupante no es la perversidad de los malvados sino la indiferencia de los buenos” y continuó “…hoy señor presidente, veremos de qué lado se encuentra usted”. Hubo varios discursos llenos de lucidez política, donde se le dijo al representante del Poder Legislativo que después de 12 años de mentiras, l@s LGBTI nos sentíamos engañados, que Venezuela no era de todos mientras estuviésemos viviendo discriminación diariamente. Y discursos cargados de emotividad, como el de la madre de una persona trans masculina que dijo: “Hoy vengo en nombre de todas las madres que sufren cuando se burlan de sus hijos por ser diferentes, vengo a pedir justicia” que arrancó una ovación. Se expusieron problemáticas concretas: el drama de las personas que viven con VIH, las trabas que enfrenta una pareja casada en otro país, la realidad de una pareja de madres lesbianas, el desamparo que quien fue despedida de su trabajo por su orientación sexual e incluso, el clamor de un militante del PSUV para recibir ayuda en su lucha contra la discriminación dentro de su propio partido.

Finalizados los derechos de palabra se colocó un video de sensibilización que presentó algunos problemas técnicos, seguidamente Soto tomó el micrófono. Comenzó recordando a un compañero de su lucha contra Pérez Jiménez: Leonardo Ruiz Pineda, cosa que el sectarismo chavista no le permite hacer ante los medios de comunicación al tratarse éste de un adeco, y citó: “las luchas sociales no se someten a relojes” refiriéndose a que si bien la constitución se fundamenta sobre los principios de igualdad y no discriminación, éstas no son precisamente absolutas en Venezuela. Habló del carácter programático y no normativo de la constitución, y dijo que después de oir los discursos se daba cuenta de que ninguno de nosotr@s era “parío por la manga’el saco”, refiriéndose a que habíamos reflexionado mucho sobre el tema. “En esta Asamblea están los opresores de ayer y hoy, por lo que es una Asamblea capitalista, eso debe cambiar, debe convertirse en una Asamblea Popular…” prosiguió, emprendiéndola contra Montesquieu “No es la idea que un cogollito venga a legislar y a imponérsele a los demás…” en ese momento Tamara Adrian desde su asiento lo interrumpió diciendo: “pero eso soluciona nuestros problemas, el 80% de las Américas tiene leyes protección a los LGBTI y aquí no hay” a lo que Soto Rojas visiblemente irritado amenazó con sentarse “si quieren me siento y duramos hasta las 4 de la mañana aquí escuchándolos a todos, para eso yo sí soy bien paciente”, pero ante la petición de l@s presentes, continuó.

Hizo un recuento histórico que en dos platos concluía que todos los males de este país habían llegado con el mercantilismo en 1498, y que continuaron después de la independencia, con Gómez, con Perez Jiménez, con “el puntofijismo” y aún hoy se mantenían, que los indígenas vivían tranquilos, “no habían problemas si un indio quería vivir con otro indio”. Dijo después que nuestras aspiraciones eran muy difíciles de alcanzar, que los problemas de índole laboral eran más fáciles de resolver porque se trataba de dinero la mayoría de las veces –añadió que le daba “asco” ver a trabajadores pidiendo su dinero-, nos recomendó leer unos pasajes de “El Manifiesto” y nos dijo que necesitábamos movilizarnos, alguien le respondió que entre junio y julio tuvimos más de 10 marchas del orgullo y respondió diciendo que necesitábamos muchas más, que es muy difícil cambiar el “modo de producción” (?) y que los logros más importantes de este país no se habían conseguido en una alcaldía o en un parlamento. Tomando como ejemplo la Batalla de Carabobo, el 23 de enero del 58 y el 11 de Abril, nos insinuó que para él las cosas se resuelven es a los coñazos, no civilizadamente. Advirtió que nuestro movimiento no parecía estar muy articulado y terminó diciendo que él trabajaba en tres niveles: primero como Presidente de la AN, luego como coordinador de movimientos sociales del PSUV y por último como promotor del Polo Patriótico, donde nos ofreció una “trinchera de lucha” y aclaró que no ofrecía cambures porque no era su costumbre, tanto que ninguno de sus hijos trabajaba en la administración pública. Eso, además de hacerme recordar inevitablemente a Cilia Flores, me hizo darme cuenta de que la intención real de la reunión no era otra que invitarnos a dicho “Polo”.

Fue imposible simplemente levantarnos e irnos, surgió una nueva ronda de derechos de palabra, no más de cinco, uno de ellos fue Gabriel Silva, miembro del Bloque Socialista Unido de Liberación Homosexual y del PSUV quien le aclaró a Soto que sí había una propuesta común, que era la agenda legislativa de la Red LGBTI de Venezuela, que sí nos habíamos movilizado, en abril y también en julio junto a 20 mil personas hasta las puertas de la AN. Complementaron Carlos Aray, Yonathan Mathews y Gabrielle Guerón expresando que no queríamos que nos siguieran dividiendo en dos grupos, los activistas de primera y los de segunda, porque esa división no existía. Que no habíamos ido allá a escuchar discursos ideológicos porque ya todos sabemos de que se trata “la revolución”, que lo que estábamos era exigiendo lo que nos corresponde y que eso no era nada que el Presidente de la Asamblea Nacional no pudiera hacer.

Soto Rojas respondió que su período se termina en febrero del 2013 (confesó que no estaba ganado a la idea de la reeleción) y que no creía que antes de esa fecha lo que nosotros pedíamos fuese ley, no cree que la oposición vote por algo así y “no daba garantías” que de su lado lo hicieran, dándonos así una revelación que ya todos sabíamos aunque algún@s guardaban la esperanza de equivocarse: éstos legisladores no están ahí para satisfacer las demandas de nadie, éste “socialismo” no está trabajando por la igualdad de nadie, a ellos sólo les ocupa conservar el poder. A esta altura son más un grupo conservador que otra cosa.

Concluyó Soto diciendo no estaba ahí como Presidente de la AN, sino como Fernando Soto Rojas, que no era más que “un viejo guerrillero” que estaba ahí aprendiendo porque en su época esa lucha no había “brotado”, y que aunque conocía a un personaje allá en Altagracia de Orituco, de eso no se hablaba. En ese punto, pasadas las siete de la noche, ya la decepción se había convertido en resignación, no había ni un poquito de fe en esa sala, nos levantamos y nos fuimos.

Quiero agregar que para mí la reunión fue paradójicamente inspiradora, me inspiró a seguir, con más fuerza, me inspiró a andar éste camino con mis propios medios, a no esperar ayuda de nadie. Espero que mis compañer@s que estaban ahí, hayan sentido lo mismo.

El chavismo es una religión

30 agosto, 2011

Un tipo de San Fernando de Apure llegó caminando hasta Caracas en una peregrinación por la salud del presidente. Jose Gregorio Luque -así se llama el personaje- dijo que desde hace 14 años realiza una peregrinación similar durante Semana Santa, dejando ver que Chávez lo motiva tanto como su religión a hacer cosas absurdas.

El señor dijo textualmente: “…esto fue una revelación. El señor Jesucristo se me apareció en un sueño y me dijo que tenía que caminar por la salud de Chávez”. Después de leer eso es inevitable preguntarse en qué estaba pensando Jesucristo cuando decidió dar semejante orden, o ¿por qué el señor Luque no está en un manicomio?.

Pero me temo que lo del el señor Luque no es un caso aislado, es tal vez la muestra mas reciente de “sacralización” del chavismo. Proceso que comenzó mucho antes de las invocaciones a los espíritus de la sabana, de las misas de sanación y de los rituales de origen africano. Un proceso que se puede decir que comenzó en 1992, cuando una persona escribió una versión del Padre Nuestro que dice así:

“Oración al Chávez nuestro

Chávez nuestro que estás en la cárcel,
santificado sea tu golpe.
Venga (vengar) a nosotros, tu pueblo.
Hágase tu voluntad, la de Venezuela, la de tu ejército.
Danos hoy la confianza ya perdida,
y no perdones a tus traidores,
así como tampoco perdonaremos
a los que te aprehendieron.
Sálvanos de tanta corrupción
y líbranos de Carlos Andrés Pérez,
amén”

El autor (anónimo) le hizo llegar la oración a Chávez “el redentor” durante el martirio de Yare y fue publicada en 2005 en el libro “Chávez Nuestro” de los periodistas cubanos Rosa Miriam Elizalde y Luis Báez.

Ya a estas alturas Chávez es una especie de Dios vivo para sus seguidores, construyó su religión en torno a la figura de Bolívar, es su personificación, su hijo enviado a nuestra época para salvar al pueblo. Sus fieles no ven claramente la diferencia entre uno y otro. Han sido necesarias, eso si, unas cuantas manipulaciones históricas para esfumar un par de incongruencias y posicionar la idea de que una “conspiración imperial” mató a Bolívar (y por ende quiere hacer lo mismo con él) y que está llamado a rescatar su obra porque “200 años después, la independencia continúa”. Obviando eso, todo encaja perfectamente: Lleva la Palabra de Dios /Espada de Bolívar a donde quiera que vaya y tiene su propia misa dominical transmitida por televisión pública. Los que no creemos en lo que él y sus apóstoles prometen, aunque hayamos pasado más de una década esperándolo, somos herejes. Y los que aún creyendo osan a hacer alguna crítica, son pecadores (la gravedad del pecado aumenta según el medio donde dicha crítica es denunciada). No tengo ni que decir quien personifica al diablo en todo esto.

El cuento podría resultar chistoso si no fuese porque sabemos que en todas las religiones hay fanáticos, y todos los fanáticos son peligrosos, especialmente cuando tienen la oportunidad de enrolarse en la milicia y obtener un fusil fácilmente. Da miedo imaginarse de lo que serían capaces esos fanáticos, fusil en mano, si las “fuerzas diabólicas” llegaran a profanar el templo de Miraflores en 2012. Esperemos que en esos días se puedan dar cuenta de que no son “siervos” sino simples jalabolas.